abril 06, 2009

Sembrar y criar animales domésticos

Los primeros pobladores procedentes de las Islas Canarias que se establecieron en la parte baja del cerro El Ávila, en San José de Galipán, por la zona del litoral La Guaira-Macuto, se dedicaron a cultivar cacao, principalmente, el cual comerciaban a través del Puerto de La Guaira. Después, por los años 1778-1780, esas familias canarias se trasladaron hacia la parte alta de la montaña. Allí, durante varias generaciones practicaron la agricultura y la floricultura, utilizando la técnica del conuco familiar para cosechar hortalizas, verduras, flores, café.

En el marco de su vida rupestre, se dedicaron también a la cría de animales domésticos para su supervivencia (gallinas, pollos, cerdos, conejos). Dentro de los límites del conuco siempre instalaban un corral o rancho de palos y zinc para mantener vacas, mulas, burros, caballos; a la vez que tenían perros y gatos que contribuían a espantar a las alimañas. Algunas de estas costumbres campesinas aún se mantienen en la actualidad. El desarrollo de tales actividades agrícolas, florícolas y cría de animales domésticos permitió el sostén de las familias, así como el avance progresivo, aunque lento, del modo de vida de los moradores de Galipán.